sábado, 30 de octubre de 2010

COHERENCIA EN LAS AULAS

Raùl Tola recuerda cuando en el último año de colegio imaginaba lo que seria su paso a la universidad, imaginaba un ambientes como el patio de letras de la casona de San Marcos, como la Plaza Francia, o como el de los cafetines del Jirón de la Unión, donde los intelectuales se reunían a discutir las noticias y tendencias que llegaban de Europa.
Pero apenas ingresò a principios de 1993 cayó en la cuenta de su ingenuidad. Hacía rato que la universidad había dejado de ser aquel centro de debate y ebullición cultural, donde el conocimiento y la política eran dos caras de una misma moneda. En aquel entonces el Perú experimentaba los primeros coletazos de un gobierno que en nombre de la paz y la prosperidad había quebrado el orden constitucional hacía apenas un año, y la ideología imperante, incluso en los centros de educación superior, era el autoritarismo.
Se sentían los aires de represión, con huelgas interdiarias y la perturbadora presencia de los grupos subversivos entre el estudiantado, las autoridades universitarias habían decidido segar casi cualquier manifestación de libertad, con medidas tan drásticas que hasta resultaban ridículas como hasta no poder reunirse en los jardines.
Si esto ocurría en la Católica, ¿cómo sería el clima en las universidades públicas, como por ejemplo San Marcos, intervenidas militarmente, con tanquetas estacionadas frente a los pabellones y soldados rondando cada ambiente estudiantil?
Aunque la crisis de la educación  no ha encontrado solución felizmente aquellos años ya pasaron. La actitud resignada de los noventa (que terminó entre olores de gas lacrimógeno en junio de 1997, cuando miles de personas marchamos contra la destitución de los magistrados del Tribunal Constitucional que se opusieron a la reelección de Alberto Fujimori), ha dado paso a organizaciones como Universidad Coherente, una ONG cuya dedicación al seguimiento de políticas de transparencia en la universidad pública ha contribuido al diagnóstico de este frondoso tema.
El Ministerio de Economía y Finanzas ha redoblado esfuerzos para revertir esta situación y frenar las intenciones de las autoridades universitarias de destinar estos ingresos extraordinarios al pago de gasto corriente, como sueldos. Una alternativa sería invertir en becas al extranjero, que luego reviertan en una mejora del capital humano.
Este podría ser un paso importante para revertir esta situación que solo se da en el Perú ya que a diferencia de otros países  como Brazil, Argentina , Mexico, la universidad publica brinda.

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