El lenguaje en la escuela
Un plan de estudios se formula para promover modificaciones en la conducta de los alumnos. Implica condiciones y actividades de observación y aprendizaje sujetas a exigencias especificas.
El lenguaje debe servir para que el niño vea claro. Ver claro dentro de sí mismo es un modo de comprobar que las cosas se imponen y triunfan del error y la oscuridad, puesto que ver con claridad es enriquecer espontáneamente con los ojos del cuerpo y de la mente la verdad sencilla de las cosas.
El lenguaje sirve para denunciar intenciones, transmitir sentimientos, manifestar deseos, consignar el vínculo con los otros y expresar pequeños arrebatos de rabia o alegría.
Luis Jaime Cisneros plantea que hay que adiestrar al alumno en el arte de decir y comprender, en sus perspectivas ricas e ingenuas, perfectibles y abiertas de conversación.
La oralidad es ahora el horizonte adecuado para adquirir dominio de cuantos servicios ofrece el lenguaje, y conduce al alumno tener conocimiento de su auténtica calidad humana al descubrirse y confirmarse como “emisor” y “receptor” de la comunicación en el prójimo.
El niño debe primero comprender su medio con en lenguaje de manera oral para luego pasar al lenguaje escrito, hay que poner énfasis en que el niño aprecie el valor de los acentos y juegos tonales. Que aprenda a descubrirse y a descubrir a los otros(es decir, que aprenda a “rastrear” la intención de lo que se comunica a través de la entonación).
“El aprendizaje de la lengua oral reclama
que la escuela ratifique la vacilación
inicial con que el alumno se mueve,
hasta que quede reemplazado por la destreza”.

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